Momento de aplicación: para atraer la atención, mejor durante la luna creciente y en cualquier día, aunque el viernes, de Venus, es el más adecuado.
Procedimiento:
1) Construir el círculo.
2) Encender una vela roja, luego la azul y di: “Invoco el espíritu del agua, invoco el espíritu del fuego, para convertir el interés en atracción y la atracción en deseo sin causar daño a nadie”.
3) Usando un cuentagotas diferente para cada aceite, verter cinco gotas de almendra y tres de canela, geranio y naranja respectivamente, mezclar y sellar.
4) Verter treinta gotas de almendra en la botella vacía; agregar luego una gota de canela, geranio y naranja. Respectivamente, mezclar y sellar.
5) Encender el quemador. Respirando la fragancia, siéntate en el centro del círculo, visualiza una figura atractiva que camina hacia ti e imagina que abres los brazos para bienvenida.
6) Cuando estés preparado, da un poco de aceite de la botella sobre los puntos en que percibes tu pulso, y Apaga la llama del quemador. Se ha de usar la mezcla a diario, hasta que se consuma.
Necesitarás: una vela roja de 15-20 cm de altura; una vela azul de 15-20 cm de altura; cerillas o mechero; treinta gotas de aceite de almendra; cuatro gotas de aceite de canela, geranio y naranja; una cucharadita de agua; un quemador de aceite con una vela de té; una botella de aceite esterilizada con tapa; cuatro cuentagotas esterilizados.
Debemos tener la seguridad de que los cambios que se intenten sean buenos para todos.
La magia es una conexión; todo se halla conectado por medio de hilos invisibles que forman una serie de redes; a su vez son redes que se conectan entre sí y crean el patrón de la vida. Es inmensa y delicada, pues un acontecimiento que afecte a una de sus partes repercutirá en el todo. La razón es que la materia que la compone es espíritu, llamado “quinto elemento”. Con los rituales creamos nuevos patrones en esta gran red de espíritu; hay que respetar el bienestar de toda la red.
Primero se ha de pensar si se necesita el conjuro de verdad; luego hemos de preguntar lo que realmente necesitamos.
Hay una referencia común que es la Ley del Triple Retorno: aquello que lanzamos al universo regresa a nosotros multiplicado por tres.
No resulta posible cambiar la voluntad de alguien para someterla a la nuestra, porque esa carencia se incrementa.
Otra ley general de la magia es la que se refiere a las propiedades amplificadoras del círculo mágico. La mayor parte de la magia tiene lugar dentro de un círculo mágico, espacio donde la energía surgida de los encantamientos queda contenida hasta que madura para ser liberada y actuar.
La ética de la magia es de naturaleza práctica y se basa en el sentido común; si se entra en el círculo mágico con respeto hacia ti mismo y hacia los demás, se obtendrá el éxito deseado.